El poeta, en sus andanzas por Moguer, su hermoso pueblo natal, comparte con su entrañable burro Platero sus impresiones y sentimientos, y, juntos, se sumergen en el vivir cotidiano de las gentes del pueblo, a las que retrata con afecto y simpatía. Su mirada bondadosa y tierna, se detiene, sobre todo, en los más humildes y desvalidos.
Pero la naturaleza es también protagonista de la obra.
También, os recomiendo ``Estampas de Platero y yo´´, una recopilación de los mejores capítulos del libro.
Es un libro que no se puede describir con palabras.
Recomendado: Para todas las edades.

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